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Pregón de Semana Santa Adra 2006

PREGON DE SEMANA SANTA. ADRA, AÑO 2006.

COFRADIA DEL SANTISIMO CRISTO DE LA EXPIRACION Y MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES.

SALUDO.

Excelentísimas autoridades, Sr. Cura Párroco, Sr. Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Cofradía del Stmo. Cristo de la Expiración y María Stma. de los Dolores, representantes de Cofradías y Hermandades que nos acompañan, hermanos cofrades, amigos, señoras y señores:

AGRADECIMIENTO.

Como cofrade y abderitano, ha sido un gran honor el que la Junta de Gobierno de la Cofradía haya pensado en mí, de entre tantos hermanos, para que pregone la Semana Santa de este cincuenta aniversario de su fundación. Desde este atril mi agradecimiento, en el templo de la Inmaculada Concepción donde me bautizaron, hice mi primera comunión y me casé.

Agradecer también a mi amigo, compañero y hermano cofrade Juan Miguel Soriano Sánchez que haya aceptado la tarea de mi presentación, y a mi mujer, mi madre y todos los que me han documentado y orientado en la redacción de este pregón.

MEDIO SIGLO DE NUESTRA COFRADIA.

Parece lógico hacer un breve recorrido histórico por la Semana Santa abderitana y nuestra Cofradía en este su cincuenta aniversario.

Tenemos conocimiento de actos procesionales ya en el siglo XVII, nuestro Cristo de la Expiración de Alonso de Mena data del primer cuarto de ese siglo.

D. José A. Martín Rodríguez amablemente nos cuenta como se vivía en Adra la Semana Santa durante el Siglo XIX y a comienzos del XX. La “Procesión de la Cruz”, Vía Crucis con una pequeña cruz de madera con sudario, llevada por 4 personas. Los Oficios del Martes y Miércoles Santo conocidos popularmente como “Las Tinieblas”, donde se iban apagando las luces a medida que se cantaban los salmos, hasta quedar la Iglesia en oscuridad, lo que alguno aprovechaba para hacer cualquier travesura. Cómo desapareció en la guerra el “Jesús con la Cruz a Cuestas”, que era una talla vestida, al parecer de la Escuela Murciana y que salía el Miércoles Santo. El también desaparecido “Santo Sepulcro”, que solían portar los hombres, sin sombrero, a modo de un entierro. La Misa de Gloria del Sábado por la mañana. “El Encuentro”, que se hacía en la Plaza Vieja con la imagen de la Inmaculada (desde la C/ Vicario) y un Niño Jesús (desde la C/ Castillo), haciéndose ya las tres reverencias o cortesías antes de quitar el manto de luto a la Virgen.

Antes de constituirnos en Cofradía, los actos de la Semana Santa se hacían desde el fervor popular, organizados normalmente por el Párroco, y trasmitidos de padres a hijos.

En los años que precedieron a 1956, el que fue primer Hermano Mayor, D. Luís Barranco Sierra y D. José Figueroa Fernández visitaban en moto las ciudades y pueblos vecinos, tomando notas de las procesiones y normas.

Por fin, un grupo de cincuenta y un jovencísimos abderitanos, entre los que se encontraban mi padre, Nicolás Linares Navarro, mi suegro Manuel Pérez Suárez y otros muchos amigos y conocidos, logran constituirse en Cofradía. Con lo anecdótico de que en los primeros Estatutos se acotaba la edad de los hermanos, tal vez por el temor que los jóvenes tenían a la “intromisión” de los más mayores en lo que consideraban su logro.

Nos cuentan la satisfacción y emoción con que vivieron aquellos jóvenes la primera procesión del Santísimo Cristo de la Expiración, con su vestimenta de festivos, sin capirotes. Ellos mismos pintaron el primer estandarte (la corona de espinas con tres clavos en su interior) portado en un simple palo de madera al que se le dio purpurina.

Con el paso de los años, los actos de Semana Santa se van mejorando, se crea la banda de música, la bendición de hojas de palma el Domingo de Ramos, se procesiona también la imagen de María Santísima de los Dolores con sus penitentes de blanco y caperuza negra, pasando a denominarse como ahora la conocemos “Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores”.

De esta forma van pasando los años, y se va potenciando y consolidando la Cofradía durante la década de los 60, aumentando los hermanos.

Pero no todo han sido logros y mejoras en las historia de la Cofradía, que entra en una crisis notable en la década de los 70, posiblemente por la influencia del Concilio Vaticano II (de 1965 y que tarda unos años en llegar a nuestra tierra), que apuesta por potenciar el vivir la fe desde el interior, evitando la desmesura de las exteriorizaciones “ … Enseñen, pues, a los fieles que el verdadero culto a los santos no consiste tanto en la multiplicidad de actos exteriores cuanto en la intensidad de un amor activo, … ”. Todos recordamos la dificultad que hubo algunos años para sacar las imágenes de Cofradía y hermandades.

A pesar de ello nuestra Cofradía supo adaptarse a las nuevas necesidades y sugerencias, y desde comienzo de los 80, se inicia un proceso continuo de mejora. Se pasa de las dos procesiones de Jueves y Viernes a las que hoy celebramos, destacando en este periodo los siguientes acontecimientos:

- Se aumenta sensiblemente el número de hermanos cofrades.

- Compramos un nuevo manto a la Virgen de los Dolores.

- Logramos recuperar la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en estación de penitencia junto a la Dolorosa el Miércoles Santo.

- Se organizan y regulan los costaleros, desapareciendo los antiguos carros de ruedas. Se afianza la banda de cornetas y tambores.

- Se enriquece nuestra imaginería con el “Cristo Resucitado”, y se restaura la imagen que preside nuestro templo principal “La Inmaculada”, a la que se le viste con dos nuevos mantos. Con estas dos imágenes pudimos recuperar la tradición de la procesión del Domingo de Resurrección conocida como “El Encuentro”.

- Con esfuerzo se compra el local de la C/ San Sebastián.

- La adquisición de la imagen de “La Borriquita”, mejora la procesión matinal del Domingo de Ramos, donde celebramos la “Entrada Triunfal de Jesucristo en Jerusalén”.

La década de los 90 y estos primeros años del nuevo milenio han sido de consolidación, afianzamiento y mejora de todos los actos que anualmente se programan.

En esta breve historia de la Cofradía debemos reconocer la labor encomiable de las Juntas de Gobierno y todos los cofrades, representados por los hermanos mayores: D. Luís Barranco Sierra, D. Jesús Oliver García, D. Juan Rivera García, D. Manuel Doñas Ruiz, D. Manuel Coines Rivas y D. José Salvador Sánchez Salinas.

Este resurgir de nuestra Cofradía y el sentir creciente de los abderitanos con su Semana Santa, animaron a que se constituyera la “Cofradía de Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento”, que procesiona el Martes Santo, a la que desde aquí felicitamos en su ahora décimo aniversario.

Como no mencionar a los más jóvenes, la Asociación Cultural Juvenil “El Cautivo”, que sale el Domingo de Ramos por la tarde desde la Ermita de San Sebastián. Les animamos a tomar como ejemplo la fe, ilusión y constancia de esos primeros jóvenes fundadores de nuestra Cofradía.

MIS RECUERDOS Y VIVENCIAS.

Las costumbres y tradiciones se aprenden a vivir desde niños, en los brazos de los nuestros. Mis primeros recuerdos, cuando mi hermano y yo jugábamos con la túnica y la caperuza de nuestro padre. Esperando impacientes los primeros roscos y borrachillos. El balcón de casa que se engalanaba con la bandera y desde el que la familia y algunos amigos veíamos las procesiones, y desde el que se cantaron saetas muchos años. Cómo intentábamos adivinar quienes eran los penitentes conocidos.

Mi formación universitaria la hice íntegramente en la ciudad de Sevilla, tuve la suerte de vivir de cerca su Semana Santa, y creo que llegué a comprender su grandeza, complejidad y el sentir de sus gentes. Sin embargo, no por carecer de valor y arraigo, ninguno de sus pasos e imágenes han conseguido emocionarme tanto como lo hacen nuestro precioso y valioso Cristo de Expiración y el sufrimiento humano que expresa la Virgen de los Dolores.

Son ahora mis hijas las que se han incorporado con ilusión a participar en nuestra Pascua. La mayor, Laura, haciendo estación de penitencia acompañando como Nazareno al Cristo de la Expiración, La pequeña Celia va asimilando la Celebración, disfrutando con la Borriquita y el Encuentro.

EL SENTIDO ACTUAL DE LA COFRADIA.

La Cofradía hoy, en este cincuentenario, debe recordar especialmente a los fundadores, a los principios que les movieron, siguiendo trabajando con humildad e ilusión, no cayendo en un excesivo interés por lo material, sin olvidar la continua formación cristiana de los hermanos, la participación en los sacramentos y la ayuda material y espiritual a los más necesitados.

Las cofradías deben ser un autentica cantera de cristianos, que sirva para acercar a otros a la Iglesia.

Que las representaciones y procesiones nos ayuden a meditar sobre el Sufrimiento que Jesús hizo por nosotros y también a celebrar jubilosos la gloria de su Resurrección. Igualmente servirán para explicar a los más pequeños y a los que nos visitan de otras culturas, por motivos de trabajo o vacaciones, el porqué de la conmemoración de la Pascua y de nuestra fe.

No olvidemos que los que nos llamamos “hermanos” debemos comportarnos como tales, y perdonar las diferencias que pudiese haber entre nosotros, y por supuesto erradicar roces que pudieran surgir de la sana rivalidad con otras cofradías.

NUESTRA COFRADIA EN LA CIUDAD.

Nuestra ciudad de Adra responde al modelo de ciudad clásica mediterránea, similar a la Jerusalén donde acaecieron lo hechos que ahora celebramos. En sus calles y plazas se continúa la vida familiar, enriqueciéndose continuamente con las vivencias de cada uno de sus ciudadanos, desde pequeños acontecimientos domésticos que apenas trascienden hasta sucesos determinantes para su desarrollo. Todo queda de una manera u otra impregnado en sus muros y calles, historias que se transmiten de padres a hijos, a vecinos, a amigos …, en nuestro caso desde hace mas de dos milenios. Ese sentir conjunto y las obras y acciones realizadas a lo largo del tiempo es lo que da carácter y cubre con una pátina de solera a nuestra ciudad.

El nuevo urbanismo, las importantes obras en nuestro territorio y ciudad, no deben olvidar nuestra historia y la necesidad que tenemos los abderitanos de seguir relacionándonos fuera de las viviendas, haciendo una ciudad más justa y humana.

Adra con su Semana Santa se convierte por unos días en nuestra Jerusalén, y si no es todavía perfecta, el amor que le tenemos hace que no nos avergoncemos nunca de ella, sino todo lo contrario, nos sentimos muy orgullosos de que sea la nuestra.

Debemos congratularnos de la intervención de nuestra Cofradía en la Semana Santa abderitana, porque hemos colaborado desde hace cincuenta años en hacer una comunidad cristiana y un pueblo más grande y hermoso.

PARA FINALIZAR.

En la incipiente primavera, los abderitanos apreciamos y vivimos de forma especial la Semana Santa, con pasión y devoción. Pasión por nuestra tierra y nuestra gente. Devoción por nuestros sentimientos y fe cristiana, que ahora se escenifica con nuestros preciosos cristos y vírgenes en procesión.

En esta tierra de contrastes, tierra de inspiración, cruce de culturas, preparemos los sentidos para en los próximos días distinguir el silencio de nuestras procesiones, los colores de las túnicas, la expresividad y realismo de nuestras imágenes. Descubramos los rincones de nuestra ciudad, que nos sirvan de marco para reflexionar sobre Su Sufrimiento y Victoria. Participemos como El lo hizo.

Rogamos al Cristo de Expiración y a la Virgen María de los Dolores, para que la Semana Santa abderitana siga siendo modelo de convivencia en las calles, que sepamos conservar el valioso legado de nuestros mayores y nos iluminen para transmitirlo ilusionados a los jóvenes, que nos entusiasme la idea perenne de construir una Adra más justa sin perder nuestra esencia, viviendo el verdadero sentido cristiano de la Semana Santa.

Adra, Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, 1 de Abril de 2006.

Nicolás J. Linares Fernández.

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